Qué productos de origen colombiano aparecen en la serie 'Cien años de soledad' de Netflix
Mucha producción local de Colombia se hizo conocida gracias a la serie de Netflix.
"Cien años de soledad" es una de las novelas más importantes en la carrera de Gabriel García Márquez, y en 2025 llegó a la pantalla de Netflix en formato de serie.
Gracias a esta serie el mundo no solo conoció parte de la obra de García Márquez, sino que además pudo ver productos típicos colombianos, los cuales llamaron mucho la atención.
¿Qué productos de origen colombiano aparecen en la serie 'Cien años de soledad' de Netflix?
La adaptación de "Cien años de soledad" por Netflix no solo es un hito cultural, sino también una plataforma para resaltar productos emblemáticos de Colombia.
Uno de los símbolos más potentes son las flores amarillas. Más allá de ser el amuleto de Gabriel García Márquez, representan al sector floricultor, donde Colombia es líder mundial, alcanzando exportaciones por más de 2.300 millones de dólares en 2024.
Además, en la serie también está muy presente el banano, la fruta favorita del autor y eje central de un capítulo histórico de la novela, se muestra como un motor económico vital con un crecimiento del 33% en sus exportaciones recientes hacia mercados como Europa y Estados Unidos.
La confitería también cobra vida a través de Úrsula Iguarán y sus caramelos. Esta tradición literaria refleja una industria real que exporta cientos de millones de dólares anuales, llevando el sabor colombiano al mundo.
En cuanto a las artes manuales, la serie exhibe la cerámica del Carmen de Viboral, piezas con denominación de origen que decoran la mesa de los Buendía con sus característicos diseños florales pintados a mano.
El Sistema Moda colombiano tiene un papel estelar en el vestuario. Se destaca el uso de algodón 100% nacional en uniformes y el trabajo artesanal en piezas como el collar de "tumas" de la mujer Wayúu (Visitación), elaborado con oro rosa y técnicas ancestrales.
Por último podemos mencionar que la tradición orfebre del país hizo presencia en las manos del coronel Aureliano Buendía, un diestro orfebre que creaba pescaditos de oro en el taller de la familia Buendía.