La Superintendencia de Transporte exige este requisito a empresas para evitar pagar multa de $2.600.000
Empresas de carga y pasajeros en Colombia deben actualizar obligatoriamente el sistema Sarlaft para evitar sanciones de hasta 2.600 millones de pesos por fallas en control de riesgos.
La Superintendencia de Transporte exige la actualización inmediata del Sistema de Administración del Riesgo de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo (Sarlaft) para evitar multas que superan los 2.600 millones de pesos. Esta medida obliga a transportadores de carga, pasajeros y concesionarios a demostrar evidencia técnica y monitoreo permanente de sus operaciones para mitigar riesgos de lavado de activos. El incumplimiento de este requisito normativo puede derivar en la suspensión definitiva de las habilitaciones para operar en el país.
¿Cómo evitar las multas de la Supertransporte en 2026?
El reciente cambio regulatorio establece que el Sarlaft deja de ser un requisito documental estático para convertirse en un sistema de gestión vivo y auditable. El regulador ahora demanda un enfoque basado en riesgo real y medible, lo que implica que las matrices de datos deben estar sustentadas en información verificable y actualizarse de manera periódica. Ignorar estos ajustes no sólo conlleva sanciones económicas drásticas, sino que pone en riesgo la continuidad operativa de la compañía ante posibles investigaciones administrativas por parte del Estado.
Para cumplir con la norma, las compañías deben integrar sus procesos con programas de transparencia y ética empresarial (PTEE) y profundizar en el conocimiento de sus proveedores y aliados estratégicos mediante la debida diligencia. Según Manuel del Corral, vicepresidente de Cadena, el regulador exige ahora evidencia técnica y jurídica de que los controles funcionan activamente. La trazabilidad digital se ha vuelto determinante para mitigar el riesgo sancionatorio en un sector altamente regulado y transaccional como es el transporte en Colombia.
Requisitos para evitar el riesgo sancionatorio
- Actualización del Sarlaft: Modificación estructural bajo un enfoque basado en riesgos reales.
- Debida diligencia: Conocimiento profundo y verificable de clientes, proveedores y aliados.
- Monitoreo permanente: Evidencia digital de que los controles se ejecutan en tiempo real.
- Integración PTEE: Vinculación de políticas de riesgo con programas de ética y anticorrupción.
- Trazabilidad digital: Registro de procesos electrónicos con validez probatoria ante auditorías.
- Capacidad de respuesta: Demostrar acciones concretas frente a alertas o señales de riesgo detectadas.
El error más común es creer que el cumplimiento se resuelve con un documento guardado. Hoy, la competitividad en el transporte depende de integrar estos sistemas como parte central de la estrategia corporativa y no sólo como una obligación legal.