¿Cuándo es la temporada de sargazo en Colombia?
La presencia de sargazo en las playas del Caribe se ha convertido en una de las principales preocupaciones para turistas, comunidades costeras y autoridades ambientales.
En los últimos años, la presencia de sargazo en las playas del Caribe se ha convertido en una de las principales preocupaciones para turistas, comunidades costeras y autoridades ambientales. Esta macroalga marrón, que llega en grandes cantidades arrastrada por las corrientes marinas, puede alterar el paisaje natural, generar malos olores y afectar actividades clave como el turismo y la pesca.
Colombia no es ajena a este fenómeno. Aunque su impacto suele ser menor que en otros países del Caribe, como México o República Dominicana, algunas zonas del litoral colombiano registran arribazones estacionales que despiertan inquietud entre viajeros que planean sus vacaciones y residentes que dependen del mar como fuente de sustento.
¿Cuándo aparece el sargazo en las costas colombianas?
En Colombia, la temporada de sargazo suele presentarse entre los meses de abril y septiembre, con mayor intensidad durante el verano del hemisferio norte. Este período coincide con cambios en los patrones de viento, el aumento de la temperatura del mar y la intensificación de las corrientes oceánicas que transportan grandes masas de algas desde el Atlántico ecuatorial hacia el Caribe.
Las zonas más susceptibles son las playas del Caribe colombiano, especialmente en sectores de La Guajira, el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, así como algunos puntos de la costa entre Magdalena y Bolívar. No obstante, la llegada de sargazo no es constante ni homogénea, y puede variar notablemente de un año a otro.
¿Por qué se produce el fenómeno y qué efectos tiene?
El aumento del sargazo está relacionado con factores como el cambio climático, el exceso de nutrientes en el océano provenientes de ríos y actividades humanas, y el calentamiento de las aguas. Estas condiciones favorecen la proliferación masiva de la macroalga, que luego es desplazada por las corrientes hasta las costas.
Cuando el sargazo se acumula en las playas, puede afectar la calidad del agua, reducir el atractivo turístico y generar impactos en los ecosistemas costeros, como los arrecifes y las praderas marinas. Por ello, autoridades ambientales y gobiernos locales monitorean constantemente el fenómeno y aplican planes de manejo para mitigar sus efectos, especialmente durante los meses de mayor presencia.