La Universidad de Michigan confirma que la Inteligencia Artificial puede saber que tipo de persona eres según lo que piensas
La Inteligencia Artificial también podría identificar rasgos profundos de la personalidad humana. Esto es lo que dice un estudio de la Universidad de Michigan.
La Inteligencia Artificial ya no solo es capaz de reconocer rostros, interpretar emociones o predecir comportamientos de consumo, sino que ahora también podría identificar rasgos profundos de la personalidad humana. Un reciente estudio liderado por investigadores de la Universidad de Michigan abrió un nuevo debate sobre hasta dónde pueden llegar los algoritmos en la comprensión de la mente.
Según los expertos, los sistemas de IA estarían en condiciones de analizar patrones de pensamiento, lenguaje y asociaciones mentales para inferir características psicológicas de una persona, incluso sin necesidad de datos biográficos tradicionales. El hallazgo plantea oportunidades en áreas como la psicología, la educación y la salud mental, pero también genera interrogantes éticos sobre la privacidad cognitiva.
¿Cómo la IA interpreta los pensamientos humanos?
El estudio de la Universidad de Michigan se basó en modelos de aprendizaje automático entrenados para analizar respuestas abiertas, asociaciones de palabras y procesos de toma de decisiones. A partir de estos datos, los algoritmos lograron identificar rasgos de personalidad vinculados al modelo de los “Big Five”: apertura a la experiencia, responsabilidad, extroversión, amabilidad y neuroticismo.
De acuerdo con el equipo liderado por el psicólogo Mark Brandt, los sistemas fueron capaces de detectar patrones estables en la forma en que las personas organizan sus ideas, resuelven dilemas morales o expresan creencias, lo que permitió predecir con alta precisión aspectos como el nivel de empatía, la tendencia al optimismo o la forma de afrontar el estrés.
¿Qué implicancias tiene para la psicología y la vida cotidiana?
Los investigadores sostienen que esta tecnología podría revolucionar la evaluación psicológica, ya que permitiría obtener diagnósticos más rápidos y personalizados, sin depender exclusivamente de cuestionarios tradicionales. En contextos clínicos, la IA podría ayudar a detectar señales tempranas de ansiedad, depresión o trastornos de personalidad a partir del análisis del lenguaje y los pensamientos expresados.
Sin embargo, expertos en ética digital como Helen Nissenbaum, de la Universidad de Cornell, advierten que este avance también abre un escenario sensible: si una IA puede inferir quiénes somos a partir de lo que pensamos o escribimos, surge el riesgo de que empresas, gobiernos u organizaciones utilicen estos datos para manipular conductas o tomar decisiones sin consentimiento. Por eso, la comunidad científica insiste en que estos desarrollos deben ir acompañados de regulaciones claras sobre el uso de la información mental.