Psicología

La psicología revela que las personas que siempre ceden y dicen a todo “me da igual” les cuesta tomar decisiones en sus vidas

Expertos explican cómo la evitación del conflicto, la inseguridad y ciertos patrones aprendidos influyen en la dificultad para decidir. Esto dice la psicología de las personas a las que les cuesta tomar decisiones.

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Lic. en Comunicación Social. Redactora. Especialista en contenidos de astrología, lifestyle, turismo y gastronomía.
La psicología revela que las personas que siempre ceden y dicen a todo “me da igual” les cuesta tomar decisiones en sus vidas
Psicología. La psicología revela que las personas que siempre ceden y dicen a todo “me da igual” les cuesta tomar decisiones en sus vidas. Canva

Las personas que siempre ceden y responden “me da igual” suelen tener mayores dificultades para tomar decisiones en sus vidas, según la psicología. Este comportamiento, lejos de ser solo una forma de evitar discusiones, puede reflejar inseguridad, miedo al conflicto o una baja conexión con los propios deseos, lo que complica la toma de elecciones cotidianas y trascendentales.

De acuerdo con especialistas, este patrón suele desarrollarse a lo largo del tiempo, muchas veces como mecanismo de adaptación en entornos donde expresar opiniones no era seguro o bien recibido. La psicóloga clínica Susan Newman señala que “las personas que evitan decidir suelen priorizar la aprobación externa por encima de sus propias necesidades”, lo que puede derivar en frustración y falta de autonomía.

¿Por qué decir “me da igual” afecta la toma de decisiones según la psicología?

El hábito de ceder constantemente no es casual. Diversos expertos coinciden en que responde a factores emocionales y cognitivos que impactan en la capacidad de decidir:

  • Miedo al conflicto: evitar desacuerdos lleva a ceder incluso cuando hay una preferencia clara.
  • Baja autoestima: dudar del propio criterio genera inseguridad al elegir.
  • Necesidad de aprobación: buscar agradar a los demás puede anular las decisiones personales.
  • Falta de práctica en decidir: cuanto menos se decide, más difícil resulta hacerlo.
  • Ansiedad ante el error: el temor a equivocarse paraliza la toma de decisiones.

La psicóloga Harriet Braiker, experta en comportamiento humano, advierte que “la indecisión crónica puede convertirse en un hábito que limita el desarrollo personal y la confianza en uno mismo”.

¿Cómo dejar de ceder siempre y fortalecer la toma de decisiones?

Los especialistas coinciden en que este patrón puede modificarse con práctica y autoconocimiento. Algunas estrategias recomendadas incluyen:

  • Identificar preferencias personales :ppreguntarse qué se quiere realmente antes de responder.
  • Tomar decisiones pequeñas a diario: elegir activamente en situaciones simples ayuda a ganar seguridad.
  • Aceptar el error como parte del proceso: equivocarse no invalida la capacidad de decidir.
  • Practicar la asertividad: expresar opiniones sin temor al conflicto es clave.
  • Buscar apoyo profesional si es necesario: la terapia puede ayudar a trabajar la autoestima y los patrones aprendidos.

Desde la psicología cognitivo-conductual, se destaca que la toma de decisiones es una habilidad que se entrena. Como explica el psicólogo Albert Ellis, fundador de esta corriente, “muchos de nuestros bloqueos provienen de creencias irracionales sobre el fracaso y la aprobación”.

En definitiva, decir “me da igual” de forma constante no es solo una expresión casual, sino una señal de un patrón más profundo. Reconocerlo es el primer paso para desarrollar una vida más autónoma y alineada con las propias decisiones.

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